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martes, 13 de noviembre de 2012

Comentario general

Comentario general


La cultura como todo un  conjunto de artefactos heredados es importante .Ya que este  incluye conocimientos, creencias, arte, ley, moral, capacidades, hábitos, ideas y valores; que  nos forman .Es parte de nuestra vida y de nuestro desarrollo .Nuestro lenguaje, vestimenta, ideas, costumbres y pensamientos vienen y derivan de ella. Es por ello que debemos sentirnos y mostrarnos orgullosos ante nuestra cultura; y formar parte de ella.

Lo que no quiere decir que nos pongamos fronteras y neguemos las otras culturas. Puesto que todas integran la humanidad y hacen que tengamos un mundo multicolor integrado por muchas variedades y no uno que luce igual y aburrido. Esto señala que la cultura nos forma en múltiples aspectos pero no precisamente construye nuestra identidad o nuestra forma de ser, puesto  que la identidad es aquello que nosotros mismos formamos y construimos a través de ideas propias.

Un fenómeno que se da con mucha frecuencia en la actualidad es la globalización; que  se muestra no solamente como un problema cultural sino de identidad, contaminación, y tambien  como un ocasionante de la perdida de nuestra soberanía y la de nuestro estado. Todo esto día con día crece y sigue aumentando.
Si revisamos sus características encontraremos a todo un conjunto de ideas (medios de comunicación, modas, estereotipos, producción) que  forman nuestro pensar e incluso nuestra manera de actuar que sin darnos cuenta reducen las expresiones culturales de manera regional.
He aquí como el consumismo y la producción actual han modificado nuestra vida. A tal grado que siempre estemos en la búsqueda constante de todo aquello que nos haga parte de la globalización. Y que por consiguiente sintamos a nuestra cultura como algo vergonzoso y pobre. Cuando en mi opinión esto no debería de ser así. Puesto que nuestra cultura es el resultante de nuestra historia; y nuestra historia resultante de nosotros mismos.

Es tempo de quitarle a la globalización esa soberanía. De tomar nuestras propias decisiones y de definir a nuestra cultura no como un signo de pobreza, ni de  florclorismo, o perteneciente al pasado. Sino como un signo de orgullo y de bienestar perteneciente a nuestra raíz del pasado, formación de nuestro  presente y futuro para las nuevas generaciones.